Presento aquí la tercer y última parte de ésta trilogía de escritos-blogs. Cuyo suceso prometo no volver a cometer ya que no me causó ninguna satisfacción el escribirlos realmente.
He aquí me desquité de mi ferviente odio y repulsión en contra de la burocracia.
Hasta el momento no he experimentado nada que se asemeje a lo que despierta ésta mezcla de estupidez, incompetencia y “pelotas” en mí como ésta “ayuda” al cliente.
Lo digo sin pelos en la lengua… ODIO LOS PUTOS BUROCRATAS QUE TE HACEN PERDER EL TIEMPO PARA JUSTIFICAR SU SUELDO!!!
No puede ser que en pleno siglo veintiuno sigamos dejando que una manada de ineptos se hagan cargo de cagarnos la corta existencia.
Para cada justificante de la sociedad nos tenemos que enfrentar al horrendo hecho de encontrarnos frente a una tarada/o que no entiende lo que le decimos (a pesar de repetírselo más de tres veces).
Bueno, después de descargar un poco les cuento…
Hoy llegué a la hora de la cita y COSA INSÓLITA me atendieron a tiempo, cosa que no sucedió la vez anterior que acudí a otra cita. Me hicieron esperar más de una hora.
Al atenderme me cantaron la misma canción desde hace dos meses atrás y me querían convencer de darme otra cita, pero dije que si las cosas no salían como yo lo quería la llamaría yo misma para pedir otra cita. Obvio que no llamaré!!!
Me fui de ahí sonriendo y agradeciendo para nunca más volver.
FIN.
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