Junio 2008
A pedido de un buen amigo que tengo voy a contar un episodio que le sigue a uno de mis últimos cuentos. Si usted no ha leído “NUNCA tuve que bajar la cabeza” es imposible que entienda del todo el relato que le presento a continuación.
Hoy es 23 de Junio, fecha que le dieron a mi hermana (¡Sí, tengo una hermana cuatro años menor que yo!) de la Consejería de empleo para acudir a una cita.
A las 13:15hs salimos camino a la Consejería de empleo. Yo iba sólo a acompañarla porque la última vez que había ido quedaron en llamarme ¿Se acuerdan? Finalmente así lo hicieron y me dieron fecha para hoy mismo (junto con la cita de mi hermana).
Resulta que más tarde vuelven a llamarme para hacer un cambio de fecha porque según la mujer que me hablaba se le hacía “imposible” atenderme ese día. Entonces recurriendo a mí sentido común respiré profundamente y oí la nueva cita que me daban.
¡Tengo fecha para el 3 de Julio!
Bueno … retorno a mi relato … Acompañé a mi hermana al establecimiento y me quedé esperándola mientras veía que se iba al fondo del lugar siendo atendida por una mujer cual apariencia no quiero dar por escrito, no sea cosa que después me haga una denuncia por contar verdades.
El día estaba demasiado pesado, el sol rajaba la tierra al igual que ahora mismo que escribo éstas líneas. La única brisa que había era la que entraba por la puerta de entrada, por lo tanto decidí permanecer junto a ella y ahí me quedé fácil … cuarenta minutos parada.
La traspiración se apodera de mí por más que de sólo un paso bajo el sol y ahí estaba yo … con un pañuelo secándome la traspiración de la frente y de debajo de los ojos, también me pasaba el pañuelo por la nuca y sentía cómo una gotita de agua bailaba en mi espalda hasta caer a un lado oscuro del cual jamás retornó.
En un momento veo que se me acerca una muchacha que me agarra del brazo y acercándose a mí rostro me comentó: -“ Me ha bajado la regla ¿se me nota?”, dio dos pasitos hacía adelante sacando cola mirándome con insistencia. Yo tratando disimuladamente de “disimular” miré y le sacudí la cabeza informándole de que no se notaba nada, ella se alejó con una sonrisa agradeciendo.
El tiempo seguía transcurriendo y ya el calor era menor, como estaba relajada con la brisita que me golpeaba la cara esperaba pacientemente.
Cuando de repente veo lo que más detesto en ésta vida … Primero me alejé y cuando estaba lo suficientemente lejos me paralicé. ¡Sí, señores … era una cucaracha de un tamaño descabellado! Fue horrible ver bajar eso por el marco de la puerta. Igualmente logré calmarme y aproveché para sentarme un rato en una silla que estaba apartada de la puerta.
Imagínense una película de terror … yo estaba sentada y de repente la vuelvo a ver (a la cucaracha) y la hija de puta apuntaba hacia mí con pánico recogí las piernas, pero la guacha encaro derecho hacia donde yo estaba y al acercarse levanté las patas (de manera que parecía estar en un esquech de Gasalla) y pasó de largo … en ese momento bajé las piernas y salí de ahí como si tuviese un cuete en el tuje y me fui nuevamente a la puerta.
Ya perseguida por aquel suceso miraba de reojo que no estuviera cerca de mí y aprovechando el estar parada nuevamente me acerqué a la mesa en dónde habían atendido a mi hermana y preguntó por ella. La mujer me contestó que la había atendido otra colega.
Volví hacia adelante y ¿qué creen? … Otra más entraba corriendo carreras de fórmula uno por la puerta, en ese entonces pensé que era el acabose. Yo seguía mirando a todos lados cuando veo que de repente los empleados que estaban en “Información” se empiezan a escandalizar y deduje que se habían encontrado con mi amiga. Observaba cómo movían los muebles para descubrirla, pero no dieron con ella.
Yo seguía dando vueltas esperando noticias de mi hermana, pero parecía que la mina que la entrevistaba se había echado a dormir la siesta (tan querida en España).
El calor aplastante continuaba hostigando el ambiente y yo veía gente entrar y salir del local. De repente mis ojos vuelven a ver a la bestia y se la señalé a uno de los empleados que se levantó y fue hacía ella, yo como se podrán imaginar me fui a la otra punta del local y me senté observando desde ahí. El hombre decía –“Que conste que es un animalito de Dios” se agachó un poco y tras un supuesto ZPLASCH! La recogió con una revista y la tiró a la basura, se dio la vuelta y volviendo a su asiento dice –“ Tenía cara de buena persona” y yo para mis adentros trataba de encontrar la paz.
Al rato veo que mi hermana me llama con la mano y me acerqué a ella, salimos por otra puerta (de un costado del edificio) y al dar la vuelta vemos la cortina bajada de la entrada de la Consejería de empleo … Se ve que no querían que entraran más bestias al lugar.
Caminando de vuelta agarrada del brazo de mi hermana me empezó a contar qué le dijeron ¿Y saben qué me contó? Les doy tres oportunidades para adivinar …
¡Exacto! Le dieron cita para el 3 de Julio. Mismo día en que me dieron fecha a mí … veremos qué sucede, pero no duden de que cuando ese día llegue no les tenga otra anécdota cómo esta que acaban de leer.
FIN.
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