domingo, 29 de junio de 2008

Rodolfo

Abril 2007

¿Cómo empezar una historia que llegó a su fin … cómo poder dejar de lado las diferencias de ambos y hablar de la belleza compartida? Hoy no quiero recordar los insultos y la tristeza que despertaron en mí.
Recuerdo cuando salíamos a pasear los tres juntos, yo corría por el parque, mientras que ellos iban agarrados de la mano. Yo volvía agotado a casa de tanto jugar en el parque.
Recuerdo los paseos bajo las estrellas y los mimos recibidos, también recuerdo el juego de la caza.
Ella se fue de casa dejando el armario vacío, no dejo ni un zapato para recordarla. El hogar está apagado y gris.
Recuerdo un día hace mucho tiempo atrás que nos fuimos los tres al campo. El cielo estaba azul, no había nubes, el sol brillaba fuertemente y yo corría como un loco sobre el pasto, al no encontrar lo que buscaba volví junto a ellos y los sorprendí besándose. Los miraba sin entender su desatención hacia mí, empecé a aullar y a ladrar hasta que me miraron y rieron acariciándome y yo movía alegre la cola.
Hace más de un año ya que él no sale a la calle y yo día a día lo acompaño en el silencio. A veces se acuerda y salimos a dar una vuelta, pero casi siempre está tirado en el sofá. Ya me olvidé del sonido de su risa.
Pero hace una semana volví a ver una sonrisa en sus labios y a una morena dormida en su cama.
Ahora los recuerdos vuelven a ser realidad, un poco cambiados por la mujer que ocupa la cama junto a él, pero ahora volvemos a pasear todos los días bajo el sol y bajo las estrellas también.

FIN.

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